Etapa 12. Australia de norte a sur

14-30 marzo 2011

Australia es en realidad muchas Australias diferentes. Todo el mundo lo dice, pero no te das cuenta de que es cierto hasta que llegas aquí. Y eso que la costa oeste ni la hemos tocado y el paso por el centro fue más que fugaz. Tres zonas horarias, todos los climas posibles y los paisajes más dispares. Eso y un montón de aventuras es lo que nos deparaba el país de los canguros.

DARWIN
Ordenada y pulcra, la agradable ciudad de Darwin nos recibió (tras el asunto ‘dishonest’ que ya os contamos…) la madrugada del 14 de marzo con los primeros precios desorbitados: pasamos de pagar 10 euros por una habitación doble frente al mar a soltar 24 dólares por cabeza para dormir con ocho personas más. En fin (suspiro). ¡Pero estábamos en Australia! ¡En Australia!
De Darwin nos sorprendió su tranquilidad y su cuidado centro, con parques, playas, museos y zonas comerciales con edificios bajitos como del oeste, todo ello en contraste con la dolorosa marginalidad de sus aborígenes. Pero, además, los dos días que pasamos en la ciudad nos sirvieron para empezar a descubrir que los australianos son gente campechana y sonriente que habla raruno (‘hello’ suena algo así como ‘halooooi’, aunque normalmente te saludan con un ‘how are you today?’) y a la que le gusta su país con todas sus peculiaridades. De hecho, lo adoran precisamente por esas rarezas (desde el asqueroso ‘vegemite’ hasta sus 20 variedades de serpientes venenosas o su orgulloso pasado convicto). Tras volver a llorar un poco por los precios, nos dejamos lo que antes era el sueldo de un mes de trabajo (mmmm, trabajo… ¡qué extraña palabra!) en un par de bonos de transporte para poder coger trenes hasta aburrirnos, y nos decidimos a visitar una de esas curiosidades locales que tanto gustan a los australianos: el Red Centre.

ALICE SPRINGS
Para llegar a Alice Springs pasamos 22 horas en un tren plateado y rojo llamado The Ghan cuyo símbolo era un camello, atravesamos páramos con termiteros enormes, nos dejaron cuatro horas en un lugar llamado Katherine en mitad de la nada bajo el sol más fuerte que habíamos sufrido nunca, y al llegar… los tópicos siguieron. Alice es todo lo que uno espera de una puerta de entrada al desierto. En sus calles se alternan edificios horizontales con descampados, bares al estilo ‘saloon’, montes de tierra roja en pleno centro, casitas coloniales, letreros con estética setentera, tiendas especializadas en excursiones campestres y alguna torre de oficinas y centro comercial para darle el toque moderno. Durante los tres días que pasamos allí, pensamos, hicimos números y tomamos una de las mejores decisiones del viaje: ir al desierto a nuestro aire, pasando de tours organizados, pese a que, sí, como todos dicen, sale bastante más caro.

ULURU Y KINGS CANYON
El 19 de marzo compramos provisiones para cinco días y nos subimos a nuestro ‘station wagon’ recién alquilado, uno de esos coches de maletero enorme en el que llevábamos un equipo completo de camping: un swag (especie de cama típica australiana que se enrolla), sacos, cocina con hornillo, mesa y sillas, nevera y utensilios varios. Allá que nos lanzamos (por el carril izquierdo, que tiene más mérito) siempre hacia el oeste por un paisaje extraplano de arbustos y tierra de color sangre. El Mt. Conner fue el primer contacto real con el Outback y paramos a hacer la primera noche en Curtin Springs, a 80 km del Uluru. Al día siguiente exploramos la enorme roca roja contra el cielo azulísimo y aprendimos todo el significado que le dan los aborígenes, sus legítimos dueños. Impresiona tanto como parece, o más. Volvimos a pasar la noche en Curtin y retomamos la carretera hacia Kings Canyon, donde hicimos dos recorridos en un par de días: el primero por dentro del cañón y el segundo, de más de tres horas, por la parte de arriba, retrepando y cruzando puentes para disfrutar de unas vistas alucinantes, alternando rocas desnudas en todos los tonos de ocre con cascadas y vergeles donde hay plantas que ya no existen en ningún lugar del mundo. Dos noches más, una de acampada con un dingo cantante y otra junto a un descampado en plena ciudad, nos llevaron de vuelta a Alice Springs y al siguiente tren hacia el sur.

Habían sido cinco días que no olvidaremos jamás, 1400 km, atardeceres de fuego y cielos nocturnos con millones de estrellas, hogueras de campamento y cocina de batalla, paisajes marcianos, olores a hierbas irreconocibles, leyendas, costumbres e historias de seres ancestrales, y encuentros cara a cara con emus, canguros, camellos, pájaros y reptiles que no habíamos visto nunca.

ADELAIDE
Después de nuestra semana al aire libre en estado seminómada y de otras 23 horas en tren, la llegada a Adelaide el día 25 fue el reencuentro con la civilización… ¡y con una cama de verdad! Adelaide (de origen libre y no convicto, algo raro en Australia) es una ciudad cultural, cosmopolita, moderna, con museos y galerías de arte y hasta pianos en la calle, pero cómoda por su tamaño medio y sus avenidas amplias, con un centro compacto completamente rodeado por parques y un río con cisnes negros y pelícanos. La disfrutamos durante tres días y volvimos al tren (esta vez se llamaba Overland y el símbolo era un emu) con nuestras mochilas y nuestra cada vez más surtida bolsa de provisiones (lo mejor de los hostels es que hemos podido cocinar, ahorrando dinero y comiendo algo diferente a noodles y arroz).

MELBOURNE
El día 27 compartimos tren a Melbourne con un montón de octogenarios muy graciosos. Llegamos la ciudad de Batman y alucinamos con sus rascacielos y sus avenidas de estilo parisino. Nos encantó la mezcla curiosa de edificios históricos perfectamente conservados con las ultramodernas torres acristaladas, Chinatown y Greektown, Federation Square y el Australian Centre of the Moving Image, que tenía hasta una Atari para que jugaras, y la biblioteca, donde vimos expos sobre el mundo editorial australiano y los ilustradores infantiles y aprendimos la historia de Ned Kelly, el ladrón de bancos reconvertido en héroe nacional. Así terminó marzo y estrenamos mes con costa nueva, cambio de hora y ciudad con opera archifamosa: Sídney.

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Etapa 12. Australia de norte a sur

2 comentarios en “Etapa 12. Australia de norte a sur

  1. ana mari y jose mari dijo:

    Querida Amaya y Diego, cuanto tiempo sin dedicaros unas lineas, pero vemos todas las fotos y os seguimos con cariño. Pero este video es demasiao…menos mal que no te mojas, que te esta esperando la lancha para recogerte sana y salva…Ayer estuvimos con tu madre que empieza ahora sus vacaciones bien merecidas. Que sigais disfrutando de todo lo que estais viendo. Un abrazo de vuestra tia Ana.

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