Etapa 11. Indonesia

1-13 marzo

Tras el recorrido por Tailandia hacia el sur, cruzamos a Malasia en el paso de frontera más romántico que hemos vivido hasta ahora: había un corte eléctrico así que hicimos todos los trámites a la suave luz de las velas. Al final nos dio tiempo a pasar un día completo (el 1 de marzo) en Kuala Lumpur, una ciudad moderna e impresionante, de ésas en las que andas mirando hacia arriba todo el rato. Tras la noche en el aeropuerto, subimos al avión hacia Denpasar, la capital de Bali, y desde el momento en que sobrevolamos la isla -una masa de selva verde esmeralda rodeada de aguas azulísimas- nos dimos cuenta de que, efectivamente, aquello se parecía mucho al paraíso.

KUTA
En realidad, ésta es la ciudad más cercana al aeropuerto y una de las más turísticas de la isla. Llena de gente joven, es lugar de reunión de surfistas y fiesteros. Tras encontrar hostal, decidimos quedarnos un par de días, visitar la playita y emprender camino hacia el norte. Fue entonces cuando nos enteramos de que habíamos llegado justo a tiempo para el Nyepi, el año nuevo balinés, que se celebraba el 5 de marzo. ¡Tras el nuestro, el indio, el vietnamita y el chino, llegaba otro año nuevo! Quizás el más peculiar, porque lo que hacen los balineses para ‘celebrarlo’ es quedarse encerrados todo el día en sus casas sin utilizar la electricidad y sin hacer ningún ruido para que los demonios piensen que no hay nadie y pasen de largo. Así empiezan el año nuevo limpios de malos espíritus. Todo el mundo tiene prohibido salir a la calle, no hay transporte de ningún tipo (ni siquiera vuelan aviones) y todo está cerrado. Bali queda suspendido en el tiempo. Y nosotros íbamos a vivirlo en Ubud.

UBUD
El día 4 de marzo, huyendo de los autobuses para turistas, nos subimos a un bemo, que son los camioncillos locales que van de un pueblo a otro llevando gente y mercancías por muy poco dinero. Uniendo dos bemos y regateando en indonesio porque nos habíamos estado aprendiendo los números, llegamos a Ubud, un pueblillo turístico pero precioso, repleto de casitas de piedra, galerías de arte, tiendas de artesanía, jardines y estatuillas de dioses con cara de malotes. Nada más llegar nos fuimos a hacer acopio de víveres para el Nyepi y, por la tarde, a ver el desfile de Ogoh Ogoh. Esta fiesta sirve para ahuyentar a los demonios antes del año nuevo. Los representan con muñecos grandes, feos y maléficos (los Ogoh Ogoh), y los pasean por las calles en unas andas de bambú, tocando percusión, gritando y asustando así a los espíritus. Al final de la noche los queman y todos a casa. ¡Lo pasamos en grande, la verdad! Y el día siguiente cumplimos con las normas del Nyepi sin rechistar, descansando, leyendo hasta que ya no hubo luz y disfrutando de la extraña obligación de no hacer nada.

El 6 de marzo todos los balineses van a los templos a llevar ofrendas en canastillas de bambú, así que estaba todo muy animado. Pasamos la mañana curioseando, nos fuimos a ver el precioso Monkey Forest, lleno de monos, templitos, riachuelos y esculturas, e hicimos un recorrido por los alrededores del pueblo (caminata memorable de 6 horas).

PADANG BAI
De bemo en bemo, el 7 de marzo llegamos a Padang Bai. Esperábamos un lugar de transición y nos encantó, porque es menos turístico, más pueblillo, y tiene un par de playas preciosas: Bias Tugal (salvaje y tranquilísima) y Bloo Lagoon (perfecta para hacer snorkle). Los balineses en general son muy amables, pero aquí eran especialmente encantadores (en la playa nos reímos mucho con las vendedoras de fruta y hablamos un montón de rato con Wayan el masajista). Pasamos dos días muy a gusto.

NUSA LEMBONGAN
Tras un viaje en ferry apachurrados entre decenas de balineses, una noche en Toyapakeh y un recorrido en barquichuela rodeados de frutas, verduras y hasta una moto, por fin llegamos a Nusa Lembongan el 10 de marzo. Esta pequeña isla es un refugio de tranquilidad con playas impresionantes y un mar con mucho carácter que atrae a surfistas de todo el mundo. Casi todos sus habitantes se dedican a cultivar algas que luego se utilizan como espesante alimentario. Así que toda la isla y el pueblo, Jungutbatu, están llenos de algas puestas a secar. Pasamos los días explorando la isla, caminando por la selva hasta las playas de Dream Beach (el nombre lo dice todo), Mushroom Bay y Devil Tears, viendo atardeceres increíbles y refugiándonos justo a tiempo de las tormentas que estallaban por las tardes. Teníamos que despedirnos de Bali y, aunque nos esperaba la soñada Australia, la verdad es que la estancia en la isla indonesia se nos había hecho demasiado corta y nos dio mucha pena dejarla atrás. Es uno de los sitios donde volveríamos sin dudarlo un momento. Incluso para quedarnos…

Anuncios
Etapa 11. Indonesia

2 comentarios en “Etapa 11. Indonesia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s