Lugares de Brasil. Costa este

OLINDA
A unos kilómetros de la enorme (y algo peligrosa) ciudad de Recife, Olinda es un importante enclave cultural y artístico. El carnaval de la ciudad es uno de los más coloridos y famosos del país. El centro histórico de la ciudad alberga un gran numero de iglesias, así como galerías de arte y el Museo de Arte Contemporáneo, un precioso edificio de una antigua prisión reconvertida ahora en museo, con varias salas para exposiciones y unos grandes jardines para visitar. El intrincado diseño de sus calles adoquinadas y llenas de graffitis, sus coloridas casas de estilo colonial, convierte los paseos por la ciudad al atardecer en una de las visitas más interesantes de Olinda.
Aunque tiene playa no mucha gente se baña en ellas debido a los tiburones que hay por la zona.– Bus Recife-Tamandaré: con la empresa Cruzeiro (11 R). La estación está junto a la Av. Dantas Barreto, cerca de la Casa de Cultura en el centro de Recife.

PARA DORMIR
– Albergue de Olinda (Rua do Sol, 233): cerca de Praça do Carmo. el dormitorio cuesta 30 reales con carnet de alberguista (toalla no incluida). Tiene piscina, wifi y desayuno incluido.
– Casa de Mainha
(Rua do Sol, 76): esta casa familiar reconvertida en pousada ofrece cuartos por 50 R. Las habitaciones son pequeñas y algunas son interiores y carecen de ventilación. Baño compartido y cocina común.

PARA COMER
En la Praça do Carmo, en el centro de Olinda, hay un par de opciones con platos del día económicos. Por la noche, un lugar ideal para acabar la jornada y ver la puesta de sol es la zona alta de la ciudad; en la Praça da Sé hay numerosos puestos de comida (tapiocas, acarajés…) y zumos naturales. En las calles del centro (Rua Prudente de Morais) abundan las cafeterías, galerías de arte y restaurantes.

TAMANDARÉ
El pueblo no tiene mayor atractivo que el de la playa junto a la que esta situado. A pesar de sus numerosos apartamentos y posadas se puede decir que la zona ha conseguido mantener el equilibrio y la playa no se ve invadida por horribles torres de apartamentos como uno podria esperar. Es principalmente una zona de veraneo de los habitantes de Pernambuco, ya que no se ven muchos turistas por la zona, quizás lo poco conocido que es el pueblo hace de este lugar un rinconcito muy recomendable para los que busquen una playa tranquila e inolvidable. La tonalidad de sus aguas no tiene nada que envidiar a las del mar Caribe, de un color verde esmeralda, hasta azul celeste en algunas zonas. Su temperatura es ideal para el baño. Los bares junto a la playa no son su mayor atractivo, ya que los días de fiesta sus sillas y mesas abarrotan una gran parte de la playa. Afortunadamente existen kilómetros de playa, así que no hay mas que andar un poco para escapar de los vendedores de helados, cervezas y familias con niños. A una hora y media andando hacia el norte se encuentra Praia de los Carneiros, otra tranquila playa de aguas calmas y un entorno natural increíble.
– Tamandaré-Salvador de Bahía: el recorrido no es nada fácil. Primero hay que tomar un par de colectivos (las furgonetas clásicas y blancas de marca VW, como las de los hippies) que hacen el trayecto entre pueblos, de Tamandaré a Barreiros y otra de Barreiros a Magogi. Por fin en Magogi nosotros tomamos un taxi (20 R) hasta Maceió, también hay autobús (15 R), pero es bastante lento ya que va parando por los pueblos. En Maceió tomamos un autobús nocturno con la empresa Trans Brasil (88 R).

PARA DORMIR
– Pousada Cambará (al final de la calle principal, detrás del campo de fútbol): tiene unas instalaciones bastante buenas, con aparcamiento y cocina común. La habitación doble (55 R) es grande y muy agradable, con baño propio y aire acondicionado. El único pero es que no tiene acceso a internet ni wifi, al contrario que los hoteles que le rodean, salvo ese detalle está muy bien. A 200 metros de la playa.

SALVADOR DE BAHÍA
Con más de 3 millones de habitantes, Salvador es una de las ciudades que más deja notar su pasado colonial, no sólo en la arquitectura, en sus habitantes se nota la herencia africana de sus antespasados, y en los ritos y cultura que han conseguido preservar muy bien hasta la fecha. El barrio del Pelourinho es el centro histórico de la ciudad y el principal destino turístico. Sus calles adoquinadas vibran con el sonido de los tambores durante casi todo el dia (adiós a levantarse tarde si duermes cerca de la plaza de Pelourinho). Por la noche muchos de los bares de la zona aseguran una buena dosis de fiesta y música hasta altas horas.
Nosotros visitamos la pequeña y curiosa iglesia del Senhor do Bonfim, donde la gente realiza sus peticiones atando unos lazos de colores allá donde haya un espacio. Usar el elevador de Lacerda es obligatorio para cualquiera que visite Bahía. Se accede a la parte del Mercado Modelo (no tiene mucho interés), pero de allí se puede ir andando hasta el Museo de Arte Moderno, a un kilómetro. La iglesia de San Francisco es una visita sorprendente. Con un interior sobrecargado de dorados, además de murales y azulejos que no le dejan a uno indiferente. Hay que pagar entrada (5 R), al igual que en la catedral.
– Salvador de Bahía-Boipeba: el viaje se realiza en varias etapas. Primero, desde la terminal del ferry-boat de Sao Joaquim se toma un Ferry hasta Bom Despacho (3,95 R), 45 minutos de viaje. Desde la misma terminal donde llega el ferry salen autobuses hasta Valença (15 R), también se puede viajar en alguna minivan (15 R). Desde Valença existen varias opciones para llegar hasta Boipeba. La más cara sería tomar una lancha rápida desde el puerto (35 R). Las más baratas son el barco que va directo, pero que tarda 4 horas, o un bus hasta Torrinhas y de ahí en barca hasta Boipeba (2,5 horas), ambas opciones se contratan en el puerto y cuestan unos 13 reales.
– Bus Valença-Porto Seguro: el bus nocturno sale a las 10 de la noche (75 R). Tarda 8 horas.

PARA DORMIR
– Pousada Terra Nossa (Rua Leovigildo de Carvalho, 03. Pelourinho): muy buena situación en el centro del casco antiguo, detrás de la Fundación Jorge Amado. Se trata de una posada familiar, muy cuidada, con habitaciones amplias y muy agradables (doble 60 R, regateamos mucho), wifi y un muy buen desayuno por las mañanas.

PARA COMER
El barrio de Rio Vermelho es una zona llena de restaurantes, puestos de comida callejeros y bares de copas. Una de las especialidades culinarias de la zona es el acarajé, una fritura con salsa deliciosa, con camarão (5 R) o sin camarão (4 R). Existen varios puestos muy conocidos de acarajé: Acarajé da Dinha, Acarajé da Cira entre otros.

BOIPEBA
Esta pequeña isla es un pequeño paraíso de playas tranquilas y sin la masificación turística que se puede encontrar en la cercana Morro de Sao Paulo. La isla es uno de los primeros asentamientos de la bahía, fundada por los Jesuítas en el siglo XVI. Forma parte del archipiélago de Tinharé, y su ciudad principal, Velha Boipeba, es un paraíso donde pasar unos días en alguna de sus paradisíacas playas, rodeado de belleza natural.

PARA DORMIR
– Estalagem Sol de Boipeba (Rua do Ribeirinho, 22): situada en la calle principal, en el centro del pueblo, esta posada nos encantó. La habitación doble (50 R) es muy amplia y confortable. Según Val, su dueño, las dos cosas más importantes son la limpieza y el desayuno. Y de ambas podemos decir que están muy bien. Tiene wifi.

PARA COMER
– Rest. Janaína: los platos, desde 28 reales, son grandes, suficiente para compartir dos personas.
– Rest. Jorge Som: platos del día desde 12 reales.

TRANCOSO
Es una antigua aldea jesuíta formada a finales del siglo XVI. Frente a la antigua iglesia se extiende una amplia plaza alargada conocida como el Quadrado. En sus laterales se disponen una hilera de casas multicolores que albergan restaurantes, posadas y diferentes tiendas de artesanía y moda. Es por la noche cuando esta zona cobra vida y se engalana todo el paseo a la luz de sus faroles y velas. No es un lugar barato, y muchos de sus menús no son aptos para los que viajan con un presupuesto ajustado, pero bueno, mirar y pasear no cuesta nada. Ésta es la zona más turística y conocida, quizás el resto del pueblo no sea igual de encantador pero se pueden encontrar calles y parques por los que pasear y restaurantes con precios más asequibles para el bolsillo.
A las playas se llega a través de la carretera en unos 10 minutos. Es una larga franja de arena junto a un mar de aguas verdes increíbles, eso según hemos visto en algunas fotos, ya que durante nuestra visita no dejó de llover y sólo pudimos dar un paseo por la playa el primer día.
– Porto Seguro-Trancoso: desde el muelle de Porto Seguro tomar el ferry de línea que cruza hasta D’Ayuda (3 R), tarda unos minutillos. De allí tomar un bus hasta Trancoso (6,5 R), una hora de viaje.
– Porto Seguro-Río de Janeiro: el viaje en bus dura 30-32 horas de viaje, dependiendo un poco de las paradas que haga. Lo hicimos con la empresa Sao Gerardo (189 R). El bus es de clase ejecutiva, lo que significa asientos cómodos y unas galletitas como único snack para el viaje. Es conveniente llevarse algo de abrigo para el bus, ya que el aire acondicionado, como siempre en Brasil, es helador.

PARA DORMIR
– Pousada Campestre (en el parque del bosque al sur del Quadrado): debimos dar mucha pena porque conseguimos que nos rebajaran de 70 a 55 reales el precio de la habitación doble, y que además nos dejaran usar la cocina. La posada está muy bien, el personal es muy atento y la limpieza de las habitaciones es impecable. El desayuno esta incluido y tiene red wifi.

RÍO DE JANEIRO
Es conocida como ‘la ciudad maravillosa’ y aunque su fama mundial se debe al carnaval y la samba, Rio posee muchos más encantos que te acaban enamorando. Que no asuste su tamaño, a pesar de sus más de 6 millones de habitantes es una ciudad fácilmente abarcable, gracias a una gran red de autobuses urbanos (tiene también un par de líneas de metro) que conectan todos los puntos de la ciudad y consiguen descongestionar el centro de coches.
En lo que a seguridad se refiere (hablo en base a nuestra experiencia) basta con tener las mismas precauciones que en cualquier otra ciudad grande. Llegamos a la ciudad con miedo de lo que podríamos encontrarnos, pero desapareció nada más subir al autobús que nos llevó hasta Copacabana. La zona Centro es un bullicio de gente durante el día, por sus calles se mezclan oficinistas, empleados de bancos y turistas en una marea constante. Allí se encuentran numerosas iglesias, monasterios, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Teatro y la Biblioteca Nacional. La Catedral Metropolitana, con forma piramidal, es una de las visitas más espectaculares de la zona.
Copacabana es un lugar muy agradable y tranquilo para estar. Por las noches alguna de sus calles recuerdan a las de cualquier ciudad española, con gente en las terrazas de los bares tomando cañas y comiendo pinchos hasta tarde.
Ipanema y Leblon tienen un nivel un poco más alto que Copacabana, y en sus calles es fácil encontrar tiendas de marca y restaurantes más caros. Las playas de todas ellas son lugares de visita obligada durante el día. Sus aguas son muy bravas y el ambiente de la zona invita a disfrutar con calma paseando o en alguno de los numerosos puestos. Los fines de semana las calles junto a la playa se cortan al trafico, y la gente las invade para recorrerlas en bicicleta, patines o haciendo footing.
La visita al Cristo de Corcovado es quizás la primera que hace quien visita la ciudad. A 704 metros sobre el nivel del mar, las vistas que se tienen de toda la capital y la bahía son espectaculares. El Pan de Azúcar, a 395 metros, es otro lugar emblemático con grandes vistas.
Si el tiempo y el ánimo lo permiten, se puede ascender por los coloridos peldaños de las escaleras de Selarón, en Lapa, otro de los lugares más populares de la ciudad.
Para los que les quede tiempo, visitar el estadio de Maracaná, el Jardín Botánico o la laguna Rodrigo de Freitas.
– Bus Río de Janeiro-Parati: con la compañía Costa Verde. El viaje (55 R) dura unas 4 horas.
– Vuelo Río de Janeiro-Foz de Iguazú:
sorprendentemente el vuelo sale más económico (182 R, con escala en Sao Paulo) que viajar en autobús, sin contar las horas de viaje que nos ahorramos. La compañía Azul (www.voeazul.com.br) ofrece vuelos baratos a varios puntos del país.
– Cristo do Corcovado: el ticket para subir en el tren cuesta 43 reales, aunque también existe la opción de subir en alguno de los tours que venden a la entrada de la estación (46 R).

PARA DORMIR
En la zona central de Copacabana hay bastantes opciones con numerosos hostels donde elegir. Es una zona muy tranquila y segura por las noches, más barata que Ipanema y muy bien comunicada por los numerosos buses urbanos a cualquier hora del día. A una hora en bus desde la estación de autobuses (buses 126, 127 o 128) y algo más desde el aeropuerto internacional (autobús Real).
– Walk on the Beach Hostel (Rua Dias da Rocha, 85. Copacabana): muy buen lugar, con un gran servicio por parte de todos los encargados, que aportan a este pequeño hostel un espíritu familiar y muy acogedor. Dispone de varios dormitorios, amplios y limpios. El de 9 personas cuesta 35 reales, con desayuno incluido. Con ordenadores y una rápida red wifi.
– Bamboo Hostel (Rua Lacerda Coutinho, Copacabana): el dormitorio para 9 cuesta 30 reales por personas y 34 R el dormitorio de 12, aunque éste último es bastante agobiante ya que no hay mucho espacio. El hostel está limpio y bastante céntrico a 10 minutos de la playa. Tiene acceso a internet, cocina, una pequeña piscina y salón con TV. Los ‘peros’ son el desayuno, algo escaso, y el poco espacio de los dormitorios y el estado de algunos colchones y almohadas.

PARA COMER
En el barrio de Lapa, en la zona de las calles Riachuelo, Men de Sá y Dos Inválidos, los fines de semana hay muchos locales donde tomar unas cervezas, comer y escuchar música en una zona muy agradable. Se puede llegar fácilmente en autobús desde Copacabana.
En Copacabana, en la esquina de Barata Ribeiro con la calle Hilario de Gouveia, se concentran algunos bares (Pavao Azul y El Pato Louco) donde tomarse unas cervecillas. Buen ambiente garantizado. También hay restaurantes, puestos de salgados y zumos para comer/cenar barato.
– Real Chopp
(esquina Paula Freitas con Barata Ribeiro, Copacabana): muy frecuentado por las noches. Tiene una barra muy surtida de pinchos (albóndigas, ‘bolinhas’ de bacalao, caldo, pastel de ‘camarão’…). Uno de los pocos lugares donde sirven cerveza de barril (4 R).
– Garota de Ipanema
(Rua Vinicius de Moraes, esquina Prudente de Morais, Ipanema): histórico lugar donde se creo la famosa canción de ‘La chica de Ipanema’. Suele estar lleno a la hora de la comida o la cena. Los precios de los platos son algo elevados, pero siempre se puede entrar a ver y tomarse una limonada (4 R) o una caipirinha (7 R).

PARATI
Este pequeño pueblecito, a unas cuatro horas por carretera al sur de Río de Janeiro, es una pequeña joya de la época colonial que parece haber sobrevivido intacta al paso del tiempo. Fueron los portugueses los que primero se asentaron en la zona alrededor de 1667. Pero fue en el siglo siguiente cuando Parati ganó en importancia, ya que de aquí salían los cargamentos de oro hacia Portugal, procedentes de Minas Gerais. El centro histórico conserva toda su belleza con unos edificios e iglesias muy bien conservados. Las calles, irregularmente adoquinadas, son del tipo rompetobillos, así que ojito al pasear por ellas.
Una de las excursiones más recomendables es la que se hace en barco por toda la bahía, visitando distintas playas e islas y con inmersiones de snorkel. Si el día acompaña, claro, que en Parati es raro el día que no hay nubes. Si no, siempre se puede ir en bus al cercano pueblo de Trinidade, que tiene numerosas playas donde pasar el día. También se pueden contratar excursiones para visitar alguna fábrica de cachaça, típicas del lugar.
Dejo para el final lo negativo, y es que el centro histórico se ha convertido en un lugar muy turístico, con multitud de restaurantes, hostales y tiendas de todo tipo para turistas. Ojito con los restaurantes y bares, ya que la factura se suele ‘inflar’ bastante si hay alguna actuación musical. Y no en todos los sitios lo dicen, así que te puedes llevar una sorpresa al pedir la cuenta.

PARA DORMIR
– Hostel Che Lagarto
(Rua Benina Toledo do Prado, 22): el dormitorio para seis (28 R) es justito, sin demasiados lujos. Tiene red wifi, piscina, una amplia zona común y unos muy buenos desayunos. A 100 metros del centro histórico.

PARA COMER
– Rest. Chafariz
(Rua Dr. Derli Ellena, 2. Centro): especializado en pescados y mariscos. Platos desde 16 reales. Filete de pescado con camarones (43 R, para dos personas) y filete de pescado con champis y verduras (25 R).

Más fotos de Brasil en nuestro álbum de Flickr, aquí.

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2 comentarios en “Lugares de Brasil. Costa este

  1. maria dijo:

    Que lindo todo por alla y tu informacion extraordinariamente util, se que me sera de gran ayuda cuando yo haga ese sueno. Gracias y que Dios los guarde por cualquier lugar que anden!!!

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    1. Diego dijo:

      Muchas gracias María.
      No sabes la ilusión que nos hace que te guste y que además pueda serte de utilidad.
      Si decides dar el paso y hacer tu sueño realidad no dudes en contárnoslo, estaremos encantados de poder echartr una mano.
      Nosotros te animamos a que des el paso, ya veras como no te arrepientes.
      Un abrazo 🙂

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